Los Paquetes TGZ
Recuerdo cuando empecé con Linux, allá por el año 2.000, cuando veía unos ficheros que terminaban en .tgz, me parecían ciencia oculta. Hasta que aprendí a como tratar con ellos.
Los paquetes TGZ son quizás los de utilización más antigua. Las primeras distribuciones de GNU/Linux los utilizaban para instalar el software, y aún varias distribuciones los usan (por ejemplo, Slackware) y algunos UNIX comerciales. Son una combinación de ficheros unidos por el comando tar en un único fichero .tar, que luego ha sido comprimido por la utilidad gzip, suele aparecer con la extensión .tgz o bien .tar.gz. Asimismo, hoy en día es común encontrar los tar.bz2 que utilizan en lugar de gzip otra utilidad llamada bzip2, que en algunos casos consigue mayor compresión del archivo.

Este tipo de paquete no contiene ningún tipo de información de dependencias, y puede presentar tanto contenido de aplicaciones en formato binario como en código fuente. Podemos considerarlo como una especie de colección de ficheros comprimida.
El proceso básico con estos paquetes consiste en:
1) Descomprimir el paquete (no suelen utilizar path absoluto, con lo que se pueden descomprimir en cualquier parte):
tar -zxvf fichero.tar.gz (o fichero.tgz)
Con el comando tar ponemos opciones de z: descomprimir, x: extraer ficheros, v: ver proceso, f: fichero por tratar.
También se puede hacer por separado (sin la z del tar):
gunzip fichero.tar.gz (nos deja un fichero tar)
tar -xvf fichero.tar
2) Una vez tenemos descomprimido el tgz, tendremos los ficheros que contenía, normalmente el software debe incluir algún fichero de tipo readme o install, donde nos especificarán las opciones de instalación paso a paso, y también posibles dependencias del software.
En primer lugar habrá que verificar las dependencias por si disponemos del software adecuado, y si no, buscarlo e instalarlo.
Si se trata de un paquete binario, la instalación suele ser bastante fácil, ya que o bien directamente ya será ejecutable donde lo hayamos dejado, o traerá algún instalador propio. Otra posibilidad será que tengamos que hacerlo manualmente, con lo que bastará con copiar (cp -r, copia recursiva) o mover (comando mv) el directorio a la posición deseada.
Otro caso es el formato de código fuente. Entonces, antes de instalar el software tendremos que pasar por un paso de compilación. Para eso habrá que leerse con cierto detalle las instrucciones que lleve el programa. Pero la mayoría de desarrolladores usan un sistema de GNU llamado autoconf (de autoconfiguración), en el que habitualmente se usan los siguientes pasos (si no aparecen errores):
• ./configure: se trata de un script que configura el código para poder ser compilado en nuestra máquina, verifica que existan las herramientas adecuadas. La opción –prefix = directorio permite especificar dónde se instalará el software.
• make: compilación propiamente dicha.
• make install: instalación del software a un lugar adecuado, normalmente especificado previamente como opción al configure o asumida por defecto.
En caso de querer borrar el software instalado, habrá que utilizar el desinstalador si nos lo proporcionan, o si no, borrar directamente el directorio o ficheros que se instalaron, teniendo cuidado de posibles dependencias.
Los paquetes tgz son bastante habituales como mecanismo de backup en tareas de administración, por ejemplo, para guardar copias de datos importantes, hacer backups de cuentas de usuario, o guardar copias antiguas de datos que no sabemos si volveremos a necesitar. Suele utilizarse el siguiente proceso:
supongamos que queremos guardar copia del directorio “dir” tar -cvf dir.tar dir (c: compactar dir en el fichero
dir.tar) gzip dir.tar (comprimir) o bien en una sola instrucción como: tar -zcvf dir.tgz dir
El resultado será un fichero dir.tar.gz.













